Longitud: 14–26 mm, Número de tamaños: 4, Material: latón, 75 uds/paquete, Precio por paquete
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Longitud: 14–26 mm, Número de tamaños: 4, Material: latón, 75 uds/paquete, Precio por paquete
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Longitud: 14–26 mm, Número de tamaños: 6, Material: cobre, 100 uds/paquete, Precio por paquete
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Snappy aconseja
Los remaches de cobre y latón con arandela tienen un vástago macizo que, una vez remachado sobre la arandela, sujeta mejor que los remaches de dos piezas de una tapa y de doble tapa con vástago hueco. Elíjalos para uniones que soportan tirones: collares, correas, arneses, cinturones o asas de bolsos. También sirven para capas gruesas de cuero, donde las dos piezas de un remache de dos piezas ya no encajan entre sí. El cobre tiene un tono cálido y rojizo; el latón combina con herrajes de latón.
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Para mí, los remaches con arandela son un tipo de remache propio y no una variante de los remaches de guarnicionería abiertos habituales, porque se colocan de otra manera. Primero pongo la arandela en el vástago y la asiento contra el material con el remachador. Después corto el sobrante del vástago con unos alicates de corte. En el artículo How to attach copper rivets (en inglés) encontrará el procedimiento paso a paso con fotos.
Por encima de la arandela dejo unos 2–4 mm de vástago, según el tamaño del remache. En los remaches pequeños bastan unos 2 mm; en los grandes dejo más, para que quede material suficiente para la nueva cabeza. Corto en dos pasos: primero hasta más o menos la mitad del grosor, luego giro los alicates 90° y termino el corte. El bisel que queda se aplana mejor con el martillo y se termina de formar con el remachador.
Remaches con arandela: preguntas más frecuentes – materiales, selección y consejos prácticos.
Según el grosor total de todas las capas que va a unir. Con el remache ya pasado por el material, deben quedar al menos 5 mm entre la capa superior y el punto donde el vástago empieza a estrecharse, para colocar la arandela y remachar.
Un vástago más largo no es problema: el sobrante se corta una vez asentada la arandela. Por eso la longitud no se elige igual que en los remaches de guarnicionería habituales. La longitud del vástago figura en cada remache en la tabla de dimensiones como dimensión B.
Nada grave. Una vez asentada la arandela, corte el sobrante con unos alicates de corte.
Deje 2–4 mm de vástago por encima de la arandela, según el tamaño del remache. En remaches pequeños bastan unos 2 mm; en los grandes deje algo más para poder formar la nueva cabeza.
Corte en dos pasos. Primero corte el vástago hasta más o menos la mitad de su grosor, gire los alicates 90° y termine el corte. Queda un bisel que se aplana con facilidad.
No podrá remachar. Si tras colocar la arandela no queda suficiente vástago, no se puede formar la nueva cabeza. Para ese grosor de material elija un remache más largo.
Pase el remache por el agujero preparado y, por el otro lado, coloque la arandela en el vástago.
Asiente la arandela contra el material con el remachador, mediante varios golpes suaves.
Acorte el vástago con alicates de corte de modo que queden 2–4 mm por encima de la arandela.
Forme la cabeza. Aplane el extremo biselado con el martillo y termine de formar la cabeza con la cavidad del remachador. Pase el dedo por el remache terminado: no debe quedar ningún borde afilado.
Encontrará el paso a paso con fotos en el artículo How to attach copper rivets (en inglés).
El remache con arandela tiene un vástago largo y una arandela aparte. La arandela se coloca en el vástago, se corta el sobrante y con el resto se forma la segunda cabeza.
El remache de guarnicionería habitual (de una tapa o de doble tapa) tiene dos piezas que se encajan una en otra al remachar. Así que los dos tipos se diferencian en la construcción, en la forma de colocarlos y en cómo se elige la longitud.
Según el diámetro del vástago; hágalo con un sacabocados del mismo diámetro. El remache tiene que pasar por el material, pero no debe bailar en el agujero. El diámetro del vástago figura en cada remache en la tabla de dimensiones como dimensión A.
Por un agujero demasiado pequeño el vástago no pasa o daña el material. En uno demasiado grande el remache no queda firme y la unión puede no aguantar.
Además de los remaches y las arandelas, tenga a mano:
un sacabocados o unos alicates sacabocados para el agujero,
un remachador para remaches con arandela; para los de cobre tenemos un remachador para remaches de cobre,
un martillo,
alicates de corte para acortar el vástago,
una base firme, por ejemplo un yunque o una placa de granito.
El cobre y el latón reaccionan de forma natural con el entorno, se oscurecen y adquieren pátina. No es un defecto, sino una propiedad de estos metales.
La humedad y el agua aceleran el proceso. En el cobre, la humedad prolongada produce la típica pátina verdeazulada; el latón se vuelve más oscuro y mate.
Limpiando y puliendo recuperará el brillo; para el latón puede usar Sitol. Para que los remaches brillen más tiempo, guarde la pieza en un lugar seco y séquela si se moja.