Jabón para cuero Universal – Jabón de glicerina (Suave): 40 g
El jabón para cuero UNIVERSAL es el primer paso imprescindible en el cuidado profesional de artículos de cuero. Es un limpiador suave con glicerina, diseñado para eliminar de forma segura polvo, sudor y restos de cremas antiguas de la cara flor. A diferencia de los detergentes comunes, limpia con delicadeza, no reseca las fibras de forma tan agresiva y abre los poros del cuero para la nutrición profunda posterior.
Es una opción ideal para el mantenimiento regular de calzado, equipo ecuestre, accesorios de cuero y muebles, cuando se necesita limpieza sin alterar la estructura del material.
Características clave para el mantenimiento:
- Componente de glicerina: Ayuda a mantener el equilibrio natural del cuero durante la limpieza y evita que se endurezca innecesariamente.
- Preparación para la conservación: Al limpiar la superficie, el cuero se “abre”, lo que permite que el cuidado posterior (aceites o bálsamos) se absorba mucho mejor.
- Alta concentración: Gracias a su fórmula eficaz, basta una cantidad mínima de espuma para limpiar la superficie.
Aplicación recomendada: Humedece la esponja incluida con una pequeña cantidad de agua y crea espuma. Limpia suavemente las zonas sucias con movimientos circulares. Después, retira los restos de espuma y suciedad con un paño limpio y seco y deja que el cuero se seque de forma natural, lejos de fuentes de calor directas.
No apto para ante o nubuck. Después de cada limpieza con jabón, recomendamos nutrir de nuevo el cuero con Universal Balm #BNK/200g o Extreme Balm #BNKE/200g.
Opinión de un experto
Pavla Nováková
El oficio no es solo cuestión de sensaciones, sino de entender el material y el proceso. Si funciona en mi taller, funcionará en el tuyo.
En mi opinión, limpiar con jabón es la parte más importante y al mismo tiempo la más ignorada del cuidado del cuero. Mucha gente se salta este paso y aplica el bálsamo directamente sobre el cuero sucio, básicamente “sellando” la suciedad y obstruyendo los poros.
Sigo una regla esencial: nunca empapar el cuero. El mayor error es usar demasiada agua. Hay que hacer una buena espuma con el jabón en una esponja y limpiar con esa espuma fina, no con agua corriente. Aquí el agua solo actúa como vehículo, no como un baño de lavado.
Aunque estoy acostumbrado a trabajar con distintos tipos de jabones, la glicerina de esta fórmula funciona de maravilla como suavizante: evita que el agua arrastre toda la humedad natural de las fibras. Aun así, ten en cuenta que el jabón desengrasa el cuero.
Cuando lo secas con un paño después de lavarlo, como recomienda el fabricante, y lo dejas secar de forma natural, quedará limpio… pero “hambriento”. Limpiar con jabón y no acondicionar después es como lavarte la cara y saltarte la crema: sin nutrición, el cuero acabará endureciéndose y agrietándose.
Por eso conviene aplicar un bálsamo en cuanto se seque. En este punto, el cuero está perfectamente preparado para absorberlo.
Evalúo objetivamente lo que otros solo suponen.
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